de copas de vino finas
flotando en piscinas que nunca serán la nuestra;
una o dos realidades menos
cuando o porque no te tengo amor;
como al mar...
que no es de nadie y es de todos.
Abrazo letal (mal infernal);
me tragué una semilla sin querer o sin tener
pero no era la de la sabiduría
sino todo lo contrario.
Y al final delfín
(yo mientras con J en el fin del afán tomando café)
no eres más que un mamífero,
fiero o no, que más da,
a nadie importa ya, desde hace rato,
lo inteligente que fueres.
Brinca brinca, tú dale y sigue brincando,
verás el arponazo que te vas a llevar en el hocico
cuando menos te lo esperes;
o en su defecto anzuelazo en tu ojo de delfín.
Quedas avisado.
Yo de ti me haría pasar por un tonto pescado,
como los peces que venden en el mercado.
Dos gardenias para mí.
Porque yo fui sin ser,
sin será...
el colibrí del ala partida
y pico roto
Al volver del Tajo
buceada
de entre las miserias ajenas...
que no manchada cuando me acostumbro,
salpicada siempre,
luego herida en el alma.
