22 abr 2010

Trust

Mi confianza es de cartón piedra. Los edificios que construyo, intuyo,
como las hojas de los árboles en otoño. Pero coño! Si Sirta sa sabe cual es el problema, y si sigue si siendo el más su suave aunque nunca se ponga crema...pues fin del tema, no, fin del milenio tampoco, a mí me queda ya muy poco; de pacienciología, la fui perdiendo cada día, como la confianza, todas aquellas tardes de domingo en que me sentaba y me miraba crecer la Panza. Sancho, en quién creías tú?! El loco no existe, la locura está en el medio, en los medios, en los materiales, nunca nunca en el mesanjero, jamás en el transmisor. Somos algodones unos, ramitas de espino otros, y piedras o pedazos de heces la mayoría; no no, no se ría! Es así, por desgracia, el que lo diseñó todo no lo hizo con audacia. Necesito estar sola. Como la ola, exacto, te lo firmo en el acto, (¿hacemos un pacto?), que viene y va y nunca nunca se queda pero siempre está. Siempre. Aquí y allá. Echo de menos algo, a alguien. Pero no sé el que ni a quien. Creo que es nostalgia del futuro otra vez. Nostalgia de cielo, que con tanto gris no lo veo. Me voy a dar un paseo. Te echo de menos, mi amor. Es primavera!, y nuestra sangre se requetealtera. Aguarda con calma, espera en la trinchera, yo te aviso cuando dejen de disparar. Te llevaré de la mano a bailar, aunque no te guste yo sé que sí, yo quiero que sí. Iremos a cualquier lugar sin luces ni ruidos ni humos ni coches ni miedos ni trasnoches; estaremos muy calladitas esperando a que el sol se ponga. Y podremos entonces empezar a contar estrellas, en números griegos o romanos. Tú eliges. Yo ya elegí; estoy borrando cicatrices.

La Soledad (no innata, aprendida por multiherida): saber que no puedo contar con nadie ni fiarme de los sentimientos de ninguna mujer en el mundo.