La situación en la que vivimos siempre es como la del sabio granjero chino al que se le escapó el caballo. Cuando su vecino fue a consolarle, el granjero le dijo:
- ¿Quién sabe qué es bueno y qué es malo?
Cuando al día siguiente su caballo regresó y trajo una manada de caballos salvajes tras él, el vecino fue a felicitarle por su buena suerte.
-¿Quién sabe qué es bueno y qué es malo?
Entonces, cuando el hijo del granjero se rompió una pierna intentando montar uno de los caballos nuevos, el vecino fue de nuevo a consolarle.
-¿Quién sabe qué es bueno y qué es malo?
Cuando pasó el ejército reclutando hombres para luchar en la guerra, no se llevaron a su hijo porque tenía la pierna rota. Cuando el vecino fue a felicitarle porque su hijo se hubiera librado, el granjero volvió a decir una vez más:
-¿Quién sabe qué es bueno y qué es malo?
(...) ¿Cuándo crees que acaba la historia?
