14 oct 2010
Pienso en curvas y en espirales. Pienso en burros y en subnormales. Pienso en por quE tendrán hijos los irresponsables. No piensan? ¿Cómo se vive sabiendo que probablemente nunca tendrás lo que más deseas? ¿Cómo se asume? ¿Cómo se sigue? ¿Qué mecanismos debo activar para dejar de sangrar? ¿Cuáles las drogas de nueva generación? ¿Existirá alguna clase de salvación? Al más puro estilo logoterapéutico podría afirmar sin dudarlo un solo instante que el sentido de mi vida no es otro que el de amar y ser amada. El "para que" por el que me levanto cada mañana, la única razón que me mueve del colchón, dar y recibir amor. Y aún diré más, no concibo vida mía de entre tantas, sin su insaciable incesante búsqueda de una fuente de calor. "LA" fuente de calor. La real fuente, poderosa, potente...incombustible. El cariño puro, sincero, incondicional...ese que algunos padres profesan a sus hijos cual inconsciente y fulgurosa fe cristiana y que en mi caso sólo encuentro en amistades puntuales, en la naturaleza salvaje, paisajes sin domesticar, destellos tan mágicos como efímeros en el seno de mi nopareja. El no es para que no se asuste. Si digo o hago algo que la asuste mucho correrá lejísimos y desaparecerá por largo tiempo; y se esconderá en las montañas, no importa si son de roca de árbol de tojo o de contactos sociales más que menos superficiales. No quiero que se vaya nunca. Nací con frío. Me congelé en la infancia. Me astillaron vísceras las estalactitas y las estalagmitas de la adolescencia. Y empecé a quemar piedras, albales, cristales...Hasta perder el conocimiento de todo lo que ya no me nutría. Para borrar lo que me hería, lo que yo sería si no fuese yo. Hoy estoy aquí, jugando mis cartas con cara triste. Tomando decisiones importantes. Ases en la manga, en los calcetines, detrás de las orejas; pero se atascan, no salen, olvidé los trucos de artista. Mis guiños parecen tics. Quiero cuidar a un niño, llamarle hijo, olvidarme de los pronombres posesivos, de los hombres malparidos. Aún no tengo claro si concebirlo o adoptarlo. Aún no concibo la manera más sAna de alimentarlo. En cuanto encuentre a alguien que quiera lo mismo que yo, conmigo, y que todo ello, yo, ella y ello, le haga sentir la misma delirante y enormísima felicidad que a mí, entonces ya seremos por siempre una familia moderna; atípica, por felices y por romper patrones, de herencia recibida, en el trato, en el maltrato, en la falta de afecto, se acabaron tiempos donde siempre era válido lo más incorrecto. La supremacía de la raza humana se halla en su ilimitada capacidad de amar. Toda mi vida he querido tener otra familia o ninguna. Sentirme hija de todos o de nadie. Toda mi vida he querido algo que ya no puedo tener: una relación fuerte, sana, infinita y apasionada. No soy fuerte, no estoy sana, todo tiene fecha de caducidad...la pasión es lo único que me queda.
