1 mar 2011
Fears
Los cambios de estación cuando me atrapan quieta o me pillan tumbada. Y que las personas se dejen de querer. No poder dormir cuando es todo o lo único que necesitas para sobrevivir. (Una mente insomne se envenena de trucos tan sucios como infalibles las trampas encaminadas a la autodestrucción). Que una de las millones de llamadas que no atiendo sea importante. Que alguna de las que no atendí fuera vital o urgente para alguien de buen corazón. El egoísmo, el aislamiento, el ostracismo mal gestionado. Hacerme mayor cada minuto. Envejecer cada día que no comparto o no aprovecho o en que no te beso. No darle importancia a las palabras y hacer el amor con la mitad de ganas. Que se coman las polillas mi ropa deportiva y mis zapatillas. Mis padres no regresando de un viaje del imserso porque se embarquen sin opción en el viaje definitivo y sin retorno. Y que de repente me nazca un parásito emocional cinco años mayor que yo. No volver a ver tu cara. No querer morir por nadie. Pasar delante de una obra de arte y no mirarla ni de reojo. Los gobernantes que lanzan bombas a su antojo. No volver a escuchar su risa. No poder estrechar sus manos, ni acariciar su lengua con la mía. No poder abrazar su cuerpo, ni mirar sus ojos y elegir su boca.
