13 mar 2011

Container

Cuando me pongo la piel del revés y las vísceras quedan al descubierto, sé que mayormente os causo a (casi) todos desconcierto. Quasi-modo, además de jorobado, fue abandonado. Al nacer. Esa carga seguro es mucho más jodida que la joroba o el defecto en un ojo por malformación de rostro. Tuerto. (¿Preferiría haber nacido muerto? No lo sabemos). Seguro que toda su vida fue una gran y enorme mala forma. Escribir cuando no se tiene nada que decir es igualmente liberador, porque el diablo se ha vestido hoy por fuera y dentro de este cuerpo no hay manera sana de estar en paz, ni conmigo ni contigo ni con dios bendito. Algunos días me marchito. Miro a las flores y les pregunto su secreto. Me dicen: simular que estás muerta. Y eso hago, pero no, no callo; aunque no haya nadie al otro lado. Algo no está funcionando y la ira ya no se dirige hacia mí; esto me asusta. Empezaba a acostumbrarme a ser la diana de todas mis flechas, espirales personales de autodestrucción pura y dura. Ese mecanismo genuino que destroza (sin pedir permiso a la conciencia) todo atisbo de bienestar y salud y lo permuta en trueque por locura malsana, boicots y numeritos de lo más desagradables. La lucha interna es entre dos fieras muy putas; sin escrúpulos, sin dignidad...se arañan, se tiran del pelo, se escupen, se dan asco la una a la otra; se insultan con un lenguaje rastrero, barriobajero...La civilizada y la salvaje. La primera perdiendo las maneras, desquiciada, la segunda harta hasta la saciedad de tanta domesticación, rugiendo. Tratando de matarse la una a la otra en días grises, por irreconciliables tantas veces sus mundos y sus valores. Estoy harta de ser un campo de batalla.

Depositen sus trapos sucios en otro container. Hoy tengo suficiente conmigo. Mañana será otro día...
Otro día igual?! (Ni de coña) Mi canción es triste, como una puta ranchera, quienquiera que esté ahí arriba que me escuche!!!